Calidad del Agua: El factor olvidado al vacunar con virus vivo en avicultura

La administración de vacunas por vía agua de bebida (como Gumboro o Bronquitis Infecciosa) es el método más común y eficiente para inmunizar parvadas grandes. Desafortunadamente, muchos productores fallan en el proceso debido a la calidad del agua de la red.
El enemigo silencioso de la vacuna: El Cloro
Para que el agua de una granja sea potable y segura, comúnmente se añade cloro u otros desinfectantes químicos. Estos agentes son excelentes para mantener a raya las bacterias patógenas, pero actúan con la misma efectividad contra el virus vacunal, neutralizándolo antes de que el ave lo consuma. Incluso concentraciones menores a 0.5 ppm de cloro libre pueden reducir severamente la potencia de la vacuna.
¿Cómo estabilizar el agua para vacunar?
- Retirar el cloro de la red: Suspende la cloración automática del agua al menos 24 a 48 horas antes de la vacunación.
- Uso de estabilizadores de agua: La leche descremada en polvo (a dosis de 2 a 2.5 gramos por litro de agua) o los colorantes/estabilizadores comerciales son indispensables. Las proteínas de la leche se unen a los iones de cloro libre y los neutralizan, protegiendo al virus de la vacuna.
- Limpieza de tuberías: Asegúrate de que las tuberías no contengan sarro o biofilms que puedan atrapar la vacuna. No uses desinfectantes ácidos o alcalinos en las tuberías el día previo a vacunar.
Tiempo de consumo
Una vez reconstituido el virus vivo en el agua estabilizada, este debe ser consumido en un plazo máximo de 1.5 a 2 horas. Si pasa más tiempo, la viabilidad del virus cae drásticamente debido a la temperatura ambiente y la radiación solar.
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